Cada vez es más raro que las familias tengan más de un hijo. Sin embargo, los expertos opinan que la figura del hermano es necesaria.
Hermanos de sangre, hermanos de leche, quererse como hermanos… Nuestro idioma está plagado de expresiones que incluyen la palabra hermano. No obstante, el amor fraterno está de capa caída, no porque ahora los hijos se lleven peor, sino porque son una especie en peligro de extinción. Los niños escasean. El hijo único se impone e intenta suplir a los hermanos con amigos o compañeros de colegio. «Los niños que están demasiado tiempo en contacto con los adultos acaban pareciéndose a los mayores antes de tiempo. El hijo único tiene escasez de relaciones, le cuesta más adaptarse en el colegio y sufre mucho más si sus padres se separan».






